El sismo de magnitud 6.5 registrado la mañana del 2 de enero en Guerrero reavivó la atención sobre la llamada Brecha de Guerrero, una de las zonas sísmicas más vigiladas del país por su potencial de generar un terremoto de gran magnitud.
De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional, Guerrero concentra una cuarta parte de la actividad sísmica del país debido a la interacción entre la placa de Cocos y la de Norteamérica, lo que incrementa el riesgo en la región.
La Brecha de Guerrero es un tramo de la costa del Pacífico donde no se ha registrado un sismo mayor desde principios del siglo XX. En ese periodo, especialistas advierten que se ha acumulado una importante cantidad de energía tectónica.
Aunque el reciente sismo fue percibido en gran parte del país, el SSN aclaró que este evento no liberó la energía acumulada en la brecha, ya que ocurrió en uno de sus extremos.
La cercanía de esta zona con la Ciudad de México incrementa la preocupación, ya que eventos históricos han demostrado que sismos lejanos pueden causar daños severos en la capital.
El SSN reiteró que no es posible predecir cuándo ocurrirá un gran sismo, por lo que llamó a fortalecer la cultura de la prevención.






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