La investigación científica sobre el envejecimiento ha encontrado en los perros domésticos un modelo clave para explorar tratamientos que podrían alargar la vida. En Estados Unidos, dos grandes ensayos clínicos evalúan medicamentos diseñados para retrasar el deterioro asociado a la edad en mascotas, con la expectativa de que sus resultados abran la puerta a terapias similares en humanos.
Uno de los estudios es STAY, impulsado por la empresa biotecnológica Loyal, que administra una pastilla diaria a más de mil perros de edad avanzada y talla pequeña, a través de decenas de clínicas veterinarias. El objetivo es replicar en los animales los beneficios asociados a la restricción calórica, una de las estrategias más prometedoras para prolongar la vida en modelos experimentales.
El segundo proyecto, conocido como TRIAD, forma parte del Dog Aging Project y es liderado por investigadores de la Universidad de Washington. En este caso, se evalúan distintas dosis de rapamicina, un fármaco inmunosupresor que ha mostrado efectos positivos en la longevidad y la función cardíaca en estudios con ratones.
Los ensayos se desarrollan bajo protocolos controlados y de largo plazo, lo que permite observar tanto la seguridad como los posibles beneficios del tratamiento. En el caso de la rapamicina, los científicos ya reportan mejoras en indicadores clave de salud, sin efectos adversos relevantes en los perros que han completado las primeras fases del estudio.
Especialistas en envejecimiento consideran que los perros ofrecen ventajas únicas como modelo de investigación, ya que comparten entorno, hábitos y diversidad genética con los humanos. Aunque los resultados no garantizan aplicaciones inmediatas en personas, los ensayos representan un paso relevante para comprender mejor cómo retrasar el envejecimiento y mejorar la calidad de vida.





Deja un comentario