La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, salió al paso de la polémica generada por el aterrizaje de una aeronave militar estadounidense en el Aeropuerto Internacional de Toluca, ocurrido el fin de semana, y aseguró que se trató de una actividad previamente autorizada y relacionada con labores de capacitación.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que el avión Lockheed Martin C-130J Super Hércules llegó al país como parte de un programa de formación dirigido a elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, autorizado desde octubre del año pasado por la Secretaría de la Defensa Nacional.
Sheinbaum precisó que no se trató del ingreso de tropas extranjeras al territorio nacional, por lo que no fue necesaria la intervención del Senado de la República, al subrayar que los funcionarios mexicanos abordaron la aeronave para trasladarse a Estados Unidos con fines de capacitación.
Detalló que el entrenamiento estuvo a cargo del Comando Norte de Estados Unidos y forma parte de los acuerdos bilaterales en materia de seguridad que ambos países han sostenido durante años, los cuales incluyen intercambios y capacitaciones en ambos sentidos.
La presidenta reconoció que, a diferencia de otros casos, la aeronave aterrizó en un aeropuerto civil y no en una base militar, situación que atribuyó a condiciones previamente establecidas con el gobierno estadounidense, siempre bajo supervisión de las autoridades mexicanas.
El tema cobró mayor relevancia luego de que la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos emitiera una alerta por operaciones militares en el Pacífico mexicano, ante lo cual Sheinbaum aseguró que su gobierno activó los protocolos correspondientes y confirmó que dichas actividades se realizaban en aguas internacionales.





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