Cuba al Borde de un Colapso Energético por la Caída de Suministros de Petróleo

 

Cuba enfrenta una situación crítica en su abastecimiento energético debido a una drástica reducción de las importaciones de petróleo, lo que ha dejado al país con reservas que apenas cubren unas pocas semanas de consumo. Datos de la consultora Kpler, recogidos por medios internacionales, indican que las reservas actuales podrían agotar en un lapso de entre 15 y 20 días si continúa la demanda al ritmo actual.

El deterioro del flujo de crudo se ha acelerado tras la interrupción de envíos desde México y Venezuela, dos de los principales proveedores de la isla caribeña, en un contexto de intensificación de la presión política y económica por parte del gobierno de Estados Unidos. Esta situación ha desencadenado cortes de energía más frecuentes y mantiene en alerta a la población ante la posibilidad de medidas de racionamiento más estrictas.

Hasta ahora, la única importación registrada en lo que va del año fue un envío desde México el pasado 9 de enero, que totalizó menos de 85 mil barriles, un volumen muy inferior a las necesidades habituales de consumo diario. Expertos de Kpler señalan que esta cantidad equivale a poco más de 3 mil barriles al día, lejos del promedio requerido para sostener la actividad energética nacional.

El origen inmediato de la crisis se vincula al endurecimiento de las sanciones estadounidenses dirigidas a cortar las rutas de suministro de hidrocarburos a Cuba. Autoridades de Estados Unidos han expresado públicamente su intención de bloquear el acceso de la isla al petróleo, generando un reordenamiento de las alianzas comerciales regionales.

En respuesta, México ha declarado que la decisión de suspender los envíos corresponde a una determinación soberana, aunque no ha precisado si los cortes serán temporales o definitivos. Analistas consideran que el temor a sanciones mayores por parte de Estados Unidos ha influido en la posición mexicana y de otros potenciales proveedores.

Mientras tanto, la economía cubana enfrenta un agravamiento de sus problemas estructurales, con apagones constantes y una recesión prolongada que afecta sectores como el turismo y la agricultura. La escasez de petróleo se suma a un panorama ya de por sí complejo, con expertos advirtiendo sobre las graves consecuencias sociales y económicas si no se estabiliza el suministro.

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