El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a acaparar titulares este domingo al cuestionar públicamente al esquiador Hunter Hess, integrante del equipo olímpico estadounidense en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026. La polémica surgió después de que Hess compartiera dudas sobre lo que significa representar a su país en el contexto político actual de EE. UU.
Hess, de 27 años y especialista en esquí estilo libre, declaró días antes que competir bajo la bandera estadounidense en estos juegos le generaba sentimientos mixtos, debido a las tensiones sociales derivadas de acciones gubernamentales recientes. Sus palabras destacaron que portar los colores de su país no implicaba respaldar todas las decisiones políticas de la administración.
La respuesta de Trump no se hizo esperar. En un mensaje publicado en su red social, el mandatario arremetió contra el atleta, calificándolo de “auténtico perdedor” y cuestionando su participación en el equipo nacional si no estaba plenamente orgulloso de representar a Estados Unidos.
Especialistas en deportes y política han señalado que es inusual que un presidente estadounidense critique a un atleta olímpico mientras aún compite, especialmente en un evento global como los Juegos de Invierno. La reacción de Trump, además, ha reavivado el debate sobre la libertad de expresión de los deportistas frente a las expectativas patrióticas.
La tensión política en el país se ha colado en estos juegos desde el inicio, con abucheos al vicepresidente estadunidense durante la inauguración y críticas al despliegue de agentes de inmigración junto al equipo nacional. La respuesta de la ciudadanía y sectores deportivos ante los comentarios de Trump continúa generando discusión a nivel mediático.
Mientras tanto, Hess sigue enfocado en su participación competitiva, aunque el intercambio de declaraciones pone de manifiesto cómo cuestiones internas de un país pueden influir en el desempeño de sus representantes en el exterior.






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