Finalmente, después de 9 años, se presentó la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2025).
La ENCODAT 2025 ofrece una actualización integral del consumo de sustancias en México y permite comparaciones sólidas con 2016. Los resultados muestran aumentos en el consumo alguna vez de drogas ilegales, incluidos cannabis, estimulantes tipo anfetamínico y alucinógenos, así como en el uso de opioides de uso médico fuera de prescripción. El consumo de alcohol aumenta en adultos y disminuye en adolescentes.
En cuanto a drogas, tabaco y alcohol, en términos generales, los consumos han aumentado, en unos casos más que en otros, específicamente en el consumo de drogas ilegales. Mientras que en los adolescentes se registra una disminución (pasando de 6.2% en 2016 a 4.1% en 2025), en los adultos el consumo aumentó (pasando de 10.6% en 2016 a 14.6% en 2025). Por otro lado, disminuye el consumo de tabaco, pero aumenta el uso de vapeadores. En cuanto a opioides, se aprecia un incremento significativo al pasar de 0.1% a 1.4%, y el uso de fentanilo ya es medible en esta encuesta.
La marihuana ha aumentado significativamente en todos los rangos de edad. Es importante notar que el consumo de alcohol, mientras que en los varones se ha estabilizado; en las mujeres aumentó significativamente al pasar de 62.6% (2016) a 69.3% (2025).
La ENCODAT 2025 “es una encuesta nacional que permite dar seguimiento al consumo de sustancias psicoactivas y su relación con la salud mental en México. Sus objetivos incluyen, entre otros, aportar información para políticas de prevención, tratamiento, regulación y reducción de daños”. Aun teniendo estos objetivos, es evidente la ausencia de políticas públicas de prevención; de los otros objetivos, después podríamos hablar.
En la ENCODAT 2025 se incorpora por primera vez la sección de salud mental, por lo que no existen datos comparativos de 2016.
Salud mental
Los trastornos de salud mental son una causa creciente de muerte y discapacidad a nivel mundial. En 2021, se estimó que el 14% de la población mundial —más de mil millones de personas— vivía con un trastorno mental. Entre ellos, la ansiedad y la depresión son las más frecuentes. En México, para 2021, 18.1 millones de personas vivían con algún trastorno mental, lo que representó un aumento de 15.4% respecto a 2019.
En 2024, se registraron en el país nueve mil defunciones por suicidio. Tanto la ideación como el intento fueron más frecuentes en las mujeres de 12 a 17 años (5.1% ideación y 2.3% intento).
“Del mismo modo, el malestar psicológico, definido como una experiencia de incomodidad emocional que se puede manifestar como ansiedad, estrés, insatisfacción o angustia, sin necesariamente cumplir los criterios para un trastorno mental, alcanza prevalencias de entre el 15% y 25% en la población mexicana, siendo más alto entre las mujeres. En los últimos años han surgido nuevos retos de salud mental. Dentro del uso problemático de internet, la OMS ha señalado el trastorno por uso de videojuegos o gaming como una categoría específica dentro del sistema internacional de clasificación de enfermedades”.
En conjunto, la población adolescente mostró mayores niveles de malestar psicológico, comportamiento suicida, violencia, participación en apuestas y uso de videojuegos que la población adulta. Es así que podemos observar que los adolescentes son el grupo más vulnerable emocionalmente, pero en mujeres adolescentes la cifra es más alta que en otros grupos, al llegar al 13.2%.
Ahora bien, ante la aparente ausencia de políticas públicas preventivas sobre los temas antes tratados, ¿nosotros como ciudadanos, familia y comunidad qué podemos hacer?
La primera sugerencia es la comunicación, el diálogo y la observación a hijas e hijos. Escuche usted con atención lo que le dicen hijos, hijas y familiares, y no simplemente los oiga. Dedicarles tiempo de calidad, poner límites al tiempo que niños y adolescentes pasan frente a una pantalla, la que sea (celular, tablet, TV, etc.). Hable abiertamente en familia de todo tipo de adicciones, causas, consecuencias y posibles tratamientos. Sean empáticos con hijas e hijos en caso de detectar signos o síntomas de consumo.
La prevención de las afectaciones a la salud mental resulta más compleja de proponer en unas cuantas líneas. En términos generales, es fundamental que nosotros estemos lo mejor posible, tanto en términos de salud mental como de malestar psicológico; por lo tanto, la primera medida es estar atentos a nuestras manifestaciones de afectación a cualquiera de ellas. Sugiero la reflexión y la autoobservación, entre otras medidas, y en caso necesario o de duda, acudir con la persona adecuada que pueda ayudar a recuperar nuestra armonía y equilibrio, tanto mental como emocional.
Columna por
Dr. Manuel Aguilar O.
Calidad de Vida





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