La captura y posterior fallecimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, provocó una ola de violencia y reacciones institucionales en al menos 15 estados del país el 22 de febrero de 2026.
Considerado durante años uno de los criminales más buscados por México y Estados Unidos, su caída representó un golpe directo a la estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación, organización que lideró desde 2010 y que llegó a tener presencia en gran parte del territorio nacional y rutas internacionales de narcotráfico.
Originario de Aguililla, Michoacán, Oseguera Cervantes nació en 1966 en una familia campesina. En la década de 1990 fue detenido en California por delitos relacionados con drogas y posteriormente deportado a México.
Tras su regreso, se integró a estructuras criminales vinculadas al Cártel de Sinaloa y al Cártel del Milenio. En 2010 fundó el CJNG, que inicialmente operó como brazo armado y después se consolidó como una organización independiente.
El grupo criminal destacó por su rápida expansión, su diversificación hacia drogas sintéticas como la metanfetamina y el control de puertos estratégicos en el Pacífico para la importación de precursores químicos.
Uno de los episodios que marcó su ascenso ocurrió el 20 de septiembre de 2011, cuando fueron abandonados 35 cuerpos en Boca del Río, Veracruz, hecho que posicionó mediáticamente al CJNG en el escenario nacional.
A lo largo de más de una década, el liderazgo de El Mencho estuvo marcado por ataques de alto impacto. En mayo de 2015, tras un operativo federal en Jalisco, su organización respondió con narcobloqueos y el derribo de un helicóptero militar.
En junio de 2020, un atentado contra el entonces jefe de la policía capitalina, Omar García Harfuch, evidenció la capacidad operativa del grupo en el corazón político del país. Estas acciones consolidaron su imagen como uno de los capos más violentos y estratégicos de la última generación.
La relevancia de su figura explica el revuelo tras su captura. Estados Unidos ofrecía una recompensa millonaria por información que condujera a su detención y lo consideraba líder de una de las organizaciones criminales transnacionales más peligrosas.
Su caída generó bloqueos carreteros, incendios de vehículos y suspensión de clases en diversas entidades, reflejando el alcance territorial del CJNG y la capacidad de reacción de sus células.
Para las autoridades federales, el operativo representa un punto de inflexión en la estrategia de seguridad; para el país, reabre el debate sobre el impacto estructural de los cárteles en la vida pública y económica de México.






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