La discusión de una reforma político electoral en el Senado de la República ha generado confrontación entre bancadas por los cambios estructurales que propone al sistema de representación. La iniciativa contempla reducir de 128 a 96 los escaños senatoriales y modificar la asignación de 200 diputaciones plurinominales en la Cámara de Diputados.
El coordinador priista Manuel Añorve Baños sostuvo que la disminución de curules afectaría la representación de minorías estatales y favorecería la concentración del poder legislativo. Por su parte, el panista Ricardo Anaya Cortés cuestionó la fórmula propuesta para seleccionar a los mejores segundos lugares de cada partido, al advertir que podría permitir el acceso al Congreso con porcentajes reducidos de votación.
Otro eje de la reforma es la reducción de 25 por ciento del presupuesto electoral, lo que impactaría al Instituto Nacional Electoral, a los partidos y a los organismos públicos locales. La propuesta también elimina el Programa de Resultados Electorales Preliminares la noche de la elección y reduce los tiempos oficiales en radio y televisión de 48 a 35 minutos diarios.
El senador del PVEM Luis Armando Melgar Bravo manifestó que la austeridad no debe comprometer la capacidad técnica del árbitro electoral y planteó priorizar el combate a la infiltración de recursos ilícitos en campañas.
La iniciativa incluye además la regulación del uso de inteligencia artificial en propaganda política y la prohibición de reelección inmediata a partir de 2030. Legisladores han advertido que estos cambios podrían incidir en la pluralidad, la competencia y la libertad de expresión digital.






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