Ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán desata condenas globales y alerta por escalada en Medio Oriente

 

El ataque militar lanzado este sábado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán generó una ola inmediata de reacciones diplomáticas en todo el mundo, entre condenas, llamados a la moderación y respaldos parciales por motivos de seguridad nuclear. La ofensiva, confirmada por medios estatales iraníes como una “agresión aérea”, ocurre en un contexto de tensiones prolongadas en Medio Oriente y eleva el riesgo de una confrontación regional de mayor escala.

El gobierno iraní aseguró que responderá “con firmeza” a los ataques. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmael Baqaie, denunció que “decenas de niñas inocentes” murieron en un bombardeo contra una escuela en la ciudad de Minab, en la provincia de Hormozgan. La agencia Mehr reportó al menos 57 estudiantes fallecidas, aunque la cifra no ha podido ser verificada de forma independiente. En Teherán, medios locales informaron también la muerte de dos estudiantes de secundaria en otro ataque con misiles.

Desde Moscú, el gobierno de Rusia calificó la operación como una “peligrosa aventura” con potencial de “catástrofe” regional. El exmandatario Dmitri Medvédev afirmó que Washington mostró su “verdadero rostro” con la ofensiva. En Líbano, el primer ministro Nawaf Salam declaró que su país no permitirá ser arrastrado al conflicto, en medio de temores por una eventual implicación del grupo Hezbolá.

La reacción europea fue contundente. Los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea, António Costa y Ursula von der Leyen, calificaron los ataques de “sumamente preocupantes” y pidieron máxima moderación. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió que el estallido de una guerra tendría “graves consecuencias para la paz y la seguridad internacionales”. Por su parte, el jefe del Gobierno de España, Pedro Sánchez, rechazó la acción militar unilateral y pidió una desescalada inmediata.

En América y Asia las posturas fueron diversas. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, respaldó las acciones estadounidenses para impedir que Irán obtenga un arma nuclear, mientras que Cuba condenó los ataques por considerarlos una violación del derecho internacional. Japón expresó preocupación por el impacto en la seguridad energética, y Australia manifestó apoyo a Washington al considerar el programa nuclear iraní una amenaza global.

La crisis también tuvo efectos inmediatos en la aviación internacional. Aeropuertos de Dubái suspendieron operaciones tras registrarse explosiones cerca del puerto Jabal Ali, mientras aerolíneas como Lufthansa, British Airways, Air France y Turkish Airlines cancelaron vuelos hacia Tel Aviv, Dubái y otras ciudades de la región. La Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea emitió una alerta de zona de conflicto, instando a suspender vuelos sobre Medio Oriente y el golfo Pérsico. La comunidad internacional sigue evaluando las consecuencias del ataque, en medio de crecientes temores por la estabilidad energética y económica global.

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