El fenómeno del llamado “divorcio gris”, que describe las separaciones entre personas de 45 a 64 años, muestra un crecimiento sostenido en México durante los últimos años. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 33 por ciento de las parejas divorciadas tenía más de 21 años de matrimonio antes de iniciar su proceso legal.
Especialistas atribuyen el incremento a factores como desgaste emocional, cambios hormonales y dificultades en la vida sexual. La psicóloga y terapeuta en educación sexual Day Martínez afirmó que nueve de cada diez parejas que acuden a consulta lo hacen por conflictos relacionados con la intimidad, situación que, de no atenderse, puede derivar en ruptura definitiva.
Durante la menopausia y la andropausia, hombres y mujeres experimentan alteraciones hormonales que afectan el deseo sexual, el estado de ánimo y la energía física. Según la especialista, muchas parejas interpretan estos cambios como una crisis afectiva cuando en realidad se trata de procesos biológicos propios de la edad.
El Inegi documenta que el porcentaje de divorcios en personas mayores de 50 años se ha duplicado en la última década, reflejando una transformación en la dinámica social y en la percepción del matrimonio en etapas avanzadas de la vida. Las parejas con más de dos décadas de convivencia figuran entre las que más optan por la separación.
Expertos señalan que persisten mitos sobre la sexualidad en la segunda edad, pese a los avances médicos que permiten mantener una vida íntima activa incluso a los 60 o 70 años. El acceso a tratamientos hormonales y la atención psicológica oportuna pueden contribuir a prevenir conflictos mayores.
El “divorcio gris” se consolida así como un fenómeno social en crecimiento, impulsado por cambios demográficos, mayor esperanza de vida y una redefinición de las expectativas personales en la madurez.





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