El Día Internacional de la Mujer: ¿se celebra o se conmemora?

 

Cada 8 de marzo, las calles se llenan de consignas, flores, pancartas, discursos institucionales y, también, de debates. ¿Se “celebra” el Día Internacional de la Mujer o se “conmemora”?

La diferencia no es solo semántica: revela cómo entendemos la historia de las luchas de las mujeres y el estado actual de sus derechos.

Conmemorar implica recordar un hecho histórico con conciencia crítica; celebrar sugiere festejar un logro alcanzado. En el 8M conviven ambas miradas: hay avances que reconocer, pero también deudas estructurales que no permiten bajar la guardia.

Historia y significado social del 8 de marzo
De acuerdo con la información de UNESCO y la Organización de las Naciones Unidas, el 8 de marzo tiene sus raíces en los movimientos obreros de inicios del siglo XX en Europa y Norteamérica, cuando mujeres trabajadoras exigían mejores condiciones laborales, el derecho al voto y la igualdad entre los sexos.

Algunos hechos históricos clave son:
-1909, Estados Unidos: se conmemora el primer Día Nacional de la Mujer, en honor a las trabajadoras textiles que protestaron por condiciones dignas.
-1917, Rusia: mujeres salen a las calles bajo la consigna “Pan y Paz”; su movilización fue decisiva para el reconocimiento del sufragio femenino.
-1975: la ONU conmemora oficialmente el Día Internacional de la Mujer.
-1977: la Asamblea General invita a los Estados Miembros a observar un día por los derechos de las mujeres y la paz internacional, de acuerdo con sus tradiciones.

El sentido original del 8M es político y social: nace de la organización colectiva de mujeres frente a la desigualdad.

¿Por qué muchas mujeres dicen que no se “celebra”, sino que se conmemora?
La antropóloga y feminista mexicana Marta Lamas ha señalado que el feminismo no es una moda ni una fecha en el calendario, sino una lucha histórica por derechos concretos. En ese espíritu, el 8M se conmemora para no olvidar que los derechos de las mujeres no fueron regalos: se ganaron con organización, protestas y, en muchos casos, con la vida de quienes alzaron la voz.

La periodista mexicana Lydia Cacho ha insistido en que el 8M es un recordatorio incómodo para los poderes que perpetúan la violencia y la impunidad: “conmemorar es mirar de frente las deudas del Estado con las mujeres, especialmente con las más vulnerables”.

Desde una perspectiva global, la escritora y activista Chimamanda Ngozi Adichie ha subrayado que la igualdad no se trata de “quitar” derechos a nadie, sino de ampliar libertades para todas las personas. En ese marco, el 8M es una oportunidad para educar, cuestionar estereotipos y revisar privilegios.

Avances que importan… y brechas que persisten
Sí, hay avances: más mujeres en la educación, en la política, en el periodismo, en la ciencia; más marcos legales que reconocen la igualdad formal. Figuras como Malala Yousafzai recuerdan que el acceso a la educación de niñas y mujeres es una de las llaves más poderosas para transformar sociedades.

Pero la realidad global sigue siendo desigual:
-En ningún país se han cerrado por completo las brechas legales entre hombres y mujeres.
-Las mujeres, en promedio, gozan de menos derechos jurídicos que los hombres en ámbitos como trabajo, propiedad, seguridad y movilidad.
-Las normas sociales y prácticas discriminatorias continúan afectando de manera desproporcionada a mujeres y niñas.

El lema del Día Internacional de la Mujer 2026 por la Organización de las Naciones Unidad —“Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas”— apunta justo ahí: no basta con reconocer derechos en el papel; es necesario que se cumplan y se ejerzan sin discriminación.

México y el 8M: memoria, exigencia y esperanza
En México, el 8 de marzo se ha convertido en un día de memoria colectiva y exigencia social.

Las marchas, las denuncias, los pañuelos, los murales y los espacios de diálogo no buscan “arruinar la celebración” de nadie; buscan visibilizar realidades que han sido ignoradas por décadas. Conmemorar es recordar a quienes abrieron camino y, al mismo tiempo, exigir condiciones de vida dignas para las mujeres de hoy.

Entonces, ¿celebrar o conmemorar?
Quizá la respuesta más honesta es: ambas cosas, pero no de la misma manera.
-Se conmemora el origen del 8M como una lucha obrera y feminista, se recuerda a las mujeres que resistieron la explotación y la violencia.
-Se celebra cada avance real hacia la igualdad: una ley que protege, una niña que permanece en la escuela, una mujer que puede vivir sin miedo.

Celebrar sin memoria vacía de sentido la fecha. Conmemorar sin esperanza la vuelve un ritual triste. El 8M es, sobre todo, una invitación a la acción cotidiana: en la familia, en la escuela, en el trabajo, en los medios y en las políticas públicas.

Para cerrar: el 8M también te involucra
El Día Internacional de la Mujer no es “solo para mujeres”. Involucra a toda la sociedad a revisar prácticas, chistes, decisiones y silencios que perpetúan desigualdades.

Conmemorar es recordar de dónde venimos; celebrar es comprometernos con hacia dónde queremos ir: un mundo donde la igualdad de derechos sea una realidad vivida, no una promesa pendiente.

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