El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el lunes 16 de marzo de 2026 que espera “tener el honor de tomar Cuba” durante su mandato, en un contexto de negociaciones con el gobierno de la isla caribeña.
Las declaraciones fueron realizadas en el Despacho Oval de la Casa Blanca, donde el mandatario señaló que considera a Cuba una nación debilitada, en medio de una crisis energética que ha provocado apagones generalizados.
Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó el viernes previo que existen conversaciones entre ambos gobiernos, en un escenario marcado por restricciones de Estados Unidos al suministro de petróleo hacia la isla.
El gobierno estadounidense ha advertido sobre posibles sanciones a países que exporten crudo a Cuba, al considerar que su administración representa una amenaza. Estas medidas han incrementado la presión económica sobre la nación.
El intercambio de posturas ocurre en un contexto de relaciones históricamente tensas entre ambos países, derivadas del embargo económico impuesto por Estados Unidos desde la década de 1960, el cual ha condicionado la dinámica política y económica bilateral.






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