Cuando se anuncio del nuevo proyecto del realizador Paul Thomas Anderson todas las alarmas sucumbieron al fervor de ver su colaboración con Leonardo Dicaprio, Sean Penn y Benicio del Toro, y es que esta cinta de Universal Pictures no paso por algún festival de cine internacional, no estuvo en la competencia de Cannes, o en Venecia o Toronto, fue un 25 de septiembre que tuvo su estreno mundial, en la ciudad de México donde PTA y Leonardo Dicaprio la visitaron para una premiere, lo cual hizo aún más grande la expectativa.
Para realizar esta película, Paul Thomas Anderson se inspiró en Vineland, una novela publicada en 1990 por el escritor Thomas Pynchon. La historia se sitúa en 1984, año de la reelección de Ronald Reagan, en la región californiana de Vineland, creada por Pynchon. A partir de ese punto temporal, la trama aborda la forma en que han evolucionado las vidas de varios integrantes de los movimientos radicales de los años sesenta. Ahora la adaptación se ha coronado como la cinta más premiada de toda la temporada de premios que comenzó desde finales de 2025 y termino este 15 de marzo en la ceremonia 98 de los Premios Oscar donde obtuvo 6 estatuillas incluyendo mejor película del año, mejor director, mejor actor de reparto, mejor guion adaptado, mejor edición y la recién estrenada categoría mejor casting. “Una batalla tras otra” es la décima cinta del director después de grandes éxitos de la crítica como: “Sydney”, “Boogie nights”, “Magnolia”, “Embriagado de amor”, “There will be blood”, “The master”, “Inherent Vice”, “Phantom Thread” y “Licorice Pizza”, todas ellas han dejado huella en la historia del cine contemporáneo.
Pero ¿Qué hace tan especial a una batalla tras otra?
Visualmente es un espectáculo. Está rodada en celuloide, 35mm, con ese grano que le da un toque más ochentero, y en varias secuencias se ha plasmado a lo grande con formato VistaVision. Se nota en los paisajes, en la persecución de coches (una escena memorable para la eternidad), en la escala. La cámara se mueve y lo hace con clase y estilo puro.
La música de la película contrasta muchísimo. Una especie de melodías de tensión con toques de jazz, piano, guitarra, pero muy caótica, con notas discordantes y con mucha presencia en cada escena. Llega a ser tan excesivo el acompañamiento musical que logra aumentar la tensión durante toda la película. Te tiene con pendiente en todo momento y te genera muchísima ansiedad, una banda sonora que no es un fondo, sino un personaje, porque se apodera de los nervios.
Otra cosa que me funciona mucho es la lectura política que mete de manera inteligente y crítica, implícita, la cinta evita en todo momento ser moralista con lo que nos cuenta, si no irónica y a veces absurda ante lo que nos muestra. Te mete en una espiral donde se tocan muchos temas: estado, vigilancia, terrorismo, violencia, xenofobia, entre otros, Además, todo son tópicos de la actualidad de los Estados Unidos de Norteamérica, evitando en todo momento ser moralista, si no irónico y a veces absurdo. Todas las actuaciones son sobresalientes , desde las nuevas generaciones lideradas por un gran Chase Infiniti, hasta los veteranos como Sean Penn en la piel de uno de esos despreciables villanos para el recuerdo, una Teyana Taylor como una secundaria convertida en ícono y Leonardo DiCaprio en uno de sus mejores papeles recientes, lúcido y divertidísimo.
Una batalla tras otra eleva su tono relevante llamando a la insurrección, en un momento en el que toca expresarse en contra de cualquier tipo de extremismo totalitario, y su aún más preocupante normalización, un compromiso que unido al tono solemne, aún dentro de la vorágine, que porta el film, pronto será posiblemente señalada, como una de las obras más celebradas y significativas de este primer cuarto de siglo.
La experiencia en sala con es abrumadora, hipnótica y fascinante. Paul Thomas Anderson consigue transmitirnos esas sensaciones frente a la gran pantalla porque su cinta es un prodigio visual, que refuerza esa intensidad. Es así como la cinta que fue parte de la programación de los 8 años del Festival del Sur de Árbol Rojo en Chetumal en septiembre pasado gracias a una alianza con Universal pictures ha logrado trascender como la mejor del 2025 para grandes círculos de la industria y crítica. Puedes vivirla en la plataforma HBO MAX.
Columna por
Alejandro Silveira
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