Las mujeres cuidadoras, la fuerza invisible que sostiene la economía

 

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señaló en 2025 que aproximadamente 708 millones de mujeres en el mundo están fuera del mercado laboral debido a responsabilidades de cuidado no remuneradas. Del mismo modo, diversos organismos internacionales han advertido que el trabajo de cuidados continúa recayendo de manera desproporcionada en las mujeres. Esta sobrecarga reduce su autonomía económica, limita su participación social y condiciona el ejercicio pleno de sus derechos.

Para muchas mujeres de América Latina, esta realidad sigue siendo una tarea difícil. No sólo por la falta de leyes que garanticen la igualdad, también por barreras cotidianas y silenciosas, entre ellas la ausencia de servicios de cuidado, como guarderías inexistentes o inaccesibles, así como la falta de apoyo para personas mayores o con discapacidad.

La Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2022 reveló que, del total de personas de 15 años y más en el país, 31.7 millones (32.0 %) brindaron cuidados a integrantes del propio hogar u otros hogares. De estos, 75.1 % eran mujeres y 24.9 %, hombres.

En México existen 6.8 millones de personas con enfermedades temporales, 3.5 millones con alguna enfermedad crónica, 1.2 millones con discapacidad y una parte de los 10.6 millones de adultos mayores requiere asistencia. En este contexto, el rol de las mujeres cuidadoras dentro de los hogares se vuelve fundamental.

En nuestro país existe un programa federal dirigido prioritariamente a las mujeres, como la “Pensión Mujeres Bienestar”, destinado a mujeres de 60 a 64 años, con el que se busca reconocer su trabajo de cuidado realizado a lo largo de su vida. En Quintana Roo, el Gobierno del Estado impulsa el programa “Mujer es Poder”, para apoyar a jefas de familia y cuidadoras mediante apoyo económico, capacitación y acceso a descuentos en productos de la canasta básica.

La Encuesta sobre la Carga Mental del Trabajo de Cuidados No Remunerado, realizada por la Universidad Iberoamericana (IBERO) y presentada en el marco del 8 de marzo de 2026, reveló que el 62 % de las mujeres cuidadoras reporta agotamiento emocional. Además, el 63 % señala que estas responsabilidades interfieren con su tiempo de ocio, el 56 % padece insomnio, el 71 % presenta malestar emocional, el 70 % tiene dificultad para relajarse, el 70 % modificó su plan de vida y el 73 % ha rechazado oportunidades, especialmente laborales.

Especialistas de la IBERO señalaron que la carga mental de las mujeres cuidadoras es el motor invisible que sostiene la economía nacional, pero su costo es el desgaste de la salud física y mental. Ante esta realidad, se propone impulsar una corresponsabilidad institucional y social que desmitifique los roles tradicionales y alivie la saturación que enfrentan. En el ámbito educativo, se debe dejar de tratar el cuidado como un asunto privado y reconocerlo como un trabajo social fundamental.

Por ello, la política pública debe trascender el reconocimiento retórico y avanzar hacia la construcción de un verdadero Sistema Nacional de Cuidados, que rompa con el prejuicio de que la biología determina el destino social. Coincido con especialistas en la urgencia de promover una reforma educativa que impulse la paridad como práctica cotidiana de corresponsabilidad.

Finalmente, les invito a conocer “La vida invisible de las cuidadoras”, textos ganadores de los Premios DEMAC 2022, donde mujeres comparten sus historias. En esta edición participó Karla Adriana Hernández, quien brindó amor y cuidado a su abuela, a quien expreso mi admiración.

Consulta la publicación aquí:
https://demac.org.mx/wp-content/uploads/2023/06/La-vida-invisible-de-las-cuidadoras.pdf

Columna por:
Mtra. Adrienne Díaz Villanueva
Espacio Mujer

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