Estados Unidos prepara pruebas de un “rayo de calor” para operaciones en la frontera con México

El Departamento de Defensa de Estados Unidos autorizó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) a probar un arma de energía dirigida conocida como Sistema de Denegación Activa (Active Denial System, ADS), con miras a evaluar su posible utilización en operaciones en la frontera sur, colindante con México. La información fue publicada a partir de un memorando firmado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el mes anterior.

El documento autoriza el préstamo temporal del sistema al DHS durante siete meses, a partir de septiembre, para que la dependencia evalúe el dispositivo y desarrolle tácticas, técnicas y procedimientos para su posible uso. El memorando establece que el personal del Departamento de Defensa no operará el arma: la responsabilidad de su empleo durante las pruebas corresponderá al Departamento de Seguridad Nacional. Al concluir el periodo, el DHS podrá solicitar una extensión.

El dispositivo, conocido como “rayo de calor”, emite un haz invisible de ondas electromagnéticas que produce una sensación intensa de ardor cuando entra en contacto con la piel. Según información militar el alcance puede superar los 800 metros. Las autoridades lo describen como un sistema no letal diseñado para control de multitudes y seguridad perimetral, cuyo efecto busca provocar que las personas se alejen del área de exposición.

El sistema fue desarrollado para aplicaciones militares y se desplegó brevemente en Afganistán hace casi dos décadas, aunque finalmente no se utilizó en operaciones de combate. La posibilidad de emplearlo en la frontera estadounidense tampoco es nueva: funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) habían evaluado anteriormente su uso en zonas con numerosos cruces irregulares, incluido un tramo del sector de El Centro, California. En administraciones anteriores, propuestas de uso similares fueron descartadas.

La autorización ocurre en un contexto de endurecimiento de las medidas de control migratorio del gobierno del presidente Donald Trump y de preocupaciones expresadas por autoridades estadounidenses sobre la seguridad fronteriza. Sin embargo, el memorando no precisa dónde se efectuarán las pruebas ni establece que el sistema ya esté desplegado contra personas migrantes. La autorización contempla evaluar su posible empleo, no confirma que se haya decidido utilizarlo de manera operativa.

Aunque el sistema se clasifica como no letal, su posible uso contra grupos de personas plantea interrogantes sobre la seguridad, las consecuencias de una exposición prolongada y los riesgos para personas en situación vulnerable, incluidos menores de edad y adultos mayores. También preocupa que la reacción de huida pueda conducir a situaciones peligrosas, especialmente cerca de ríos, carreteras o terrenos de difícil acceso. Por ahora, las autoridades estadounidenses no han detallado públicamente un plan operativo específico para su utilización en la frontera.

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *