Niñas de Yucatán conquistan con K-pop en maya y sueñan con llegar a Corea

 

Siete niñas de entre 7 y 14 años encontraron en el K-pop una forma de preservar y difundir la lengua maya. Integrantes de la agrupación Kei-Wayak’ K’aay, cuyo nombre significa “el canto de los sueños”, adaptan canciones populares a su idioma materno y crean coreografías para compartir su cultura desde la comunidad de Chechmil, en el municipio de Chemax.

El proyecto comenzó como una actividad recreativa entre niñas de la localidad y se convirtió en una iniciativa musical que combina ritmos contemporáneos con una lengua ancestral. A pesar de las limitaciones de acceso a internet en la comunidad, las integrantes han encontrado maneras de aprender canciones, preparar sus presentaciones y acercar el maya a otras personas mediante la música y el baile.

Para las integrantes, cantar en maya representa una oportunidad de compartir su idioma con quienes todavía no lo conocen. Naivy Dzul expresó su orgullo por participar en el grupo y señaló que, a través de sus canciones, también pueden enseñar la lengua a otras personas. Su compañera Alma Cupul comparte el interés por llegar a más público y dar a conocer tanto el idioma como la cultura de su comunidad.

El proyecto cuenta con el respaldo de sus familias, especialmente de sus madres, quienes participan en las traducciones, la preparación de vestuarios, los peinados y la organización de las actividades. Mariflor Chan, madre de una de las integrantes, destacó la importancia de que las niñas hablen maya y español, mientras que Teresita Hoil señaló que algunos jóvenes dejan de utilizar su lengua originaria cuando salen de sus comunidades para estudiar o trabajar.

La iniciativa también responde a la preocupación por la transmisión de la lengua maya entre las nuevas generaciones. Al incorporar el idioma en canciones de géneros que despiertan el interés de niñas y jóvenes, Kei-Wayak’ K’aay busca crear espacios para practicarlo y mantenerlo presente en la vida cotidiana, sin dejar de lado las expresiones culturales que forman parte de la identidad de Yucatán.

Entre sus aspiraciones, las integrantes sueñan con que sus versiones en maya lleguen hasta Corea del Sur y sean escuchadas por algunos de los grupos de K-pop que admiran. Mientras continúan preparando canciones y coreografías en Chechmil, las siete niñas demuestran cómo la música puede convertirse en una herramienta para compartir una lengua y acercarla a nuevas generaciones.

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