Plan DN-III-E cumple 60 años: así ha rescatado y auxiliado a comunidades ante desastres

 

El Plan DN-III-E cumple 60 años de operaciones en México, periodo en el que el Ejército Mexicano ha participado en rescates, evacuaciones y entrega de ayuda humanitaria ante sismos, huracanes e inundaciones. Su primera aplicación ocurrió en 1966, tras el desbordamiento del río Pánuco, y desde entonces se ha utilizado para atender emergencias en distintas regiones del país.

La Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) mantiene un monitoreo de fenómenos meteorológicos, sismológicos y geológicos para anticipar riesgos y coordinar la respuesta ante posibles desastres. Para estas tareas dispone de personal especializado, aeronaves, maquinaria pesada y binomios caninos entrenados para localizar personas, incluso entre los escombros de estructuras colapsadas.

Uno de los operativos recientes de mayor magnitud se realizó durante las lluvias de octubre de 2025. Según información de la dependencia, en esa emergencia se desplegaron 23 aeronaves que realizaron mil 557 operaciones, evacuaron a 510 personas y trasladaron más de 494 toneladas de ayuda. La Defensa calificó este despliegue como el mayor puente aéreo en la historia del plan.

A lo largo de seis décadas, el DN-III-E también se ha activado durante los sismos de 1985 y 2017, así como en emergencias provocadas por los huracanes Otis y John. En Guerrero, personas afectadas por estos últimos fenómenos relataron las pérdidas de sus viviendas y pertenencias, además del apoyo recibido de militares para retirar lodo y limpiar casas.

Las operaciones incluyen tareas especializadas de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, montañas, túneles y cuerpos de agua. También participan ingenieros militares en la rehabilitación de caminos y la operación de plantas potabilizadoras, mientras que los binomios caninos ayudan a localizar personas desaparecidas. Estas capacidades permiten atender diferentes tipos de emergencias, según las condiciones de cada zona afectada.

El Plan DN-III-E también fue utilizado durante la pandemia de COVID-19, cuando instalaciones militares se adaptaron para atender pacientes. Además de las operaciones nacionales, contempla acciones de ayuda humanitaria internacional. A seis décadas de su primera aplicación, el plan continúa siendo uno de los mecanismos de respuesta del Ejército Mexicano ante desastres naturales y otras situaciones de emergencia.

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