ESTOS INGENIEROS QUIEREN QUE LOS ROBOTS ‘TENGAN’ UNO DE LOS 5 SENTIDOS HUMANOS

Ingenieros de la Universidad de Stanford, liderados por la ingeniera química Zhenan Bao, desarrollaron un guante electrónico con sensores táctiles similares a la piel, con lo que buscan dar a los robots una sensación de tacto.

“Esta tecnología nos pone en el camino para un día dar a los robots el tipo de capacidades de detección que se encuentran en la piel humana“, dijo Bao respecto a la investigación publicada en la revista Science Robotics.

Los sensores en la punta de los dedos del guante miden la intensidad y la dirección de la presión, dos cualidades para lograr la destreza manual, no obstante, los investigadores trabajan en perfeccionar la tecnología para controlarlos automáticamente.

El objetivo de Bao es desarrollar una versión avanzada del guante que aplique automáticamente la fuerza correcta para manejar un objeto de forma segura sin necesidad de programación previa, de acuerdo con un comunicado de la institución.

La investigadora comentó que una mano robótica que usa el guante sensorial actual podría realizar una tarea repetitiva, como levantar productos como el huevo de una cinta transportadora y colocarlos en cajas de cartón.

Además, mencionó que esta tecnología también podría tener aplicaciones en cirugía asistida por robot, donde el control táctil preciso es esencial.

El guante electrónico imita la forma en que las capas de piel humana trabajan juntas para dar a las manos su sensibilidad.

La capa externa de la piel está impregnada de sensores para detectar presión, calor y otros estímulos, mientras que los dedos y palmas son particularmente ricos en sensores táctiles.

La académica Clementine Boutry y el estudiante de maestría Marc Negre lideraron el desarrollo de los sensores electrónicos que imitan el proceso humano de detección táctil.

Cada sensor en la punta del dedo del guante robótico está hecho de tres capas flexibles que funcionan en concierto. Las capas superior e inferior son eléctricamente activas.

Los investigadores colocaron una cuadrícula de líneas eléctricas en cada una de las dos superficies enfrentadas, como filas en un campo, y convirtieron estas filas en perpendiculares entre sí para crear una matriz densa de pequeños pixeles de detección.

Como parte de la investigación, programaron la mano robótica que llevaba guantes para tocar suavemente una baya sin dañarla y de igual forma para levantar y mover una pelota de ping-pong sin aplastarla, usando el sensor para detectar la fuerza de corte adecuada para agarrar la pelota sin dejarla caer.

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