El Gobierno de Cuba aceptó una ayuda humanitaria de 100 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos, en medio de una de las crisis energéticas más severas que enfrenta la isla en los últimos años, marcada por apagones prolongados, escasez de combustible y protestas ciudadanas en distintas zonas del país.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó que La Habana aceptará el apoyo económico destinado a alimentos, medicinas y combustible, el cual sería canalizado a través de la Iglesia Católica. El mandatario aseguró que, si la ayuda se apega a estándares internacionales de asistencia humanitaria, “no encontrará obstáculos ni ingratitud de parte de Cuba”.
La oferta había sido anunciada días antes por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien señaló durante una gira diplomática en Roma que Washington buscaba apoyar directamente al pueblo cubano. Inicialmente, el Gobierno cubano negó la existencia del ofrecimiento y cuestionó sus intenciones, mientras el canciller Bruno Rodríguez Parrilla calificó la propuesta como una posible estrategia política ligada al embargo energético impuesto por Estados Unidos desde enero de 2026.
La crisis en la isla se agravó luego de que el ministro cubano de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconociera públicamente que Cuba agotó prácticamente sus reservas de diésel y fueloil. En distintas provincias se reportan cortes eléctricos de hasta 30 horas consecutivas, afectando servicios básicos, conservación de alimentos, transporte y actividades laborales. En barrios de La Habana y otras ciudades comenzaron protestas vecinales con cacerolazos y bloqueos improvisados ante el deterioro de las condiciones de vida.
En paralelo, circuló en grupos de WhatsApp un supuesto comunicado de la Defensa Civil cubana advirtiendo sobre la posible entrada a la llamada “Opción Cero”, un plan de contingencia aplicado durante el Periodo Especial de los años noventa, caracterizado por racionamientos extremos y colapso energético. Aunque el documento no ha sido confirmado oficialmente, el contexto de desabasto y tensión social incrementó la incertidumbre entre la población.
Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mantenido presión económica contra Cuba mediante sanciones dirigidas al sector energético y militar del país. Sin embargo, también abrió la puerta a negociaciones recientes al afirmar públicamente que “Cuba pide ayuda, y vamos a hablar”. Analistas consideran que la aceptación de esta ayuda refleja la gravedad de la situación interna que atraviesa actualmente la isla.






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