El sargazo que llega a las costas de Quintana Roo está siendo utilizado como materia prima para desarrollar un biofertilizante orgánico, producto que actualmente se prueba en cultivos de caña de azúcar en la zona de Chetumal y que también se aplica en berries, aguacate y hortalizas en distintas regiones de México.
El producto es desarrollado por Sarga Agriscience, división agrícola de la empresa Carbonwave, a partir de la recolección de macroalgas en las costas de Quintana Roo. Sebastián Aguilar de Alba, director de Innovación y Tecnología, explicó que la empresa somete el sargazo a un proceso de descontaminación mecánica y filtración mediante membranas de exclusión molecular.
Como resultado, la compañía obtiene un extracto líquido concentrado que, de acuerdo con el directivo, está libre de metales pesados y puede utilizarse como fertilizante foliar. El producto cuenta además con registros ante instancias sanitarias como la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
México fue el primer mercado en el que se probó el producto, principalmente en zonas agrícolas de Jalisco, Sinaloa, Baja California, Michoacán y el Bajío, donde se aplica en cultivos de berries, aguacate, tomate y pepino. En Quintana Roo, actualmente se realizan pruebas en caña de azúcar en la zona de Chetumal.
Los resultados obtenidos permitieron ampliar la comercialización hacia otros países. La empresa concretó un primer envío de 23 mil litros de fertilizante concentrado, equivalente al procesamiento de aproximadamente 230 toneladas de sargazo fresco, destinado a productores del Centro-Oeste de Estados Unidos y California. El acuerdo contempla un contrato de cinco años con la expectativa de alcanzar hasta 500 mil litros anuales.
Además del mercado estadounidense, la empresa reporta operaciones en Sudamérica, con un suministro de 10 mil litros para productores de Ecuador, así como presencia comercial en Colombia y pruebas de campo en Brasil. En Europa y el norte de África también se realizan evaluaciones en cultivos extensivos, cereales y hortalizas, incluyendo pruebas en remolacha azucarera en Hungría, cebada en Inglaterra y aplicaciones en Marruecos.





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