Tras caso Vida Valhalla, Quintana Roo pondrá bajo lupa a centros de adicciones

El Gobierno de Quintana Roo prepara nuevas medidas para regular y supervisar los centros de atención a las adicciones en los 11 municipios del estado, luego de la intervención y clausura de la clínica “Vida Valhalla” en Chetumal, donde familiares denunciaron presuntas vejaciones, maltrato físico y extorsión económica contra personas internadas.

La secretaria de Gobierno, Cristina Torres Gómez, informó que se trabaja en un acuerdo para establecer un registro obligatorio y protocolos de actuación para estos establecimientos. El objetivo es que los centros regularicen su situación administrativa y operen bajo reglas relacionadas con la legalidad y el respeto a los derechos humanos.

Uno de los principales puntos será evitar los internamientos forzados. La autoridad recordó que las personas mayores de edad no pueden ser privadas de su libertad contra su voluntad en estos establecimientos, incluso cuando sus familiares soliciten el ingreso, debido a que dicha práctica puede constituir una conducta ilícita.

La estrategia también contempla revisar los padrones de pacientes de los centros, debido a que este tipo de establecimientos puede estar relacionado con investigaciones sobre personas desaparecidas. La supervisión y los protocolos que actualmente se plantean para Chetumal se extenderían posteriormente al resto de los municipios de Quintana Roo.

Las autoridades también buscan que los responsables de los centros cuenten con la documentación correspondiente y cumplan con las disposiciones establecidas para su funcionamiento. El propósito es avanzar hacia un esquema de atención que permita identificar irregularidades y establecer responsabilidades cuando se detecten posibles violaciones a los derechos de las personas internadas.

Ante esta situación, el Gobierno estatal llamó a la ciudadanía a reportar anomalías o la operación de centros clandestinos ante las instituciones oficiales. La regulación de estos establecimientos busca establecer controles permanentes y evitar que se repitan situaciones como las denunciadas en el caso de “Vida Valhalla”.

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