Venezuela enfrenta una emergencia nacional tras los dos terremotos registrados el miércoles 24 de junio, con magnitudes de 7.5 y 7.2, que dejaron hasta el momento un saldo de 920 personas fallecidas y 3 mil 360 heridas, de acuerdo con cifras oficiales difundidas por las autoridades.
El estado de La Guaira fue declarado como zona de desastre al concentrar los mayores daños, con alrededor de 100 edificios colapsados y miles de personas movilizadas para participar en labores de búsqueda y rescate. Ante la llegada masiva de civiles que intentan entregar ayuda, el gobierno venezolano anunció restricciones de acceso a partir de las 20:00 horas locales y reforzó la presencia de fuerzas de seguridad en la zona.
En comunidades como Catia La Mar, habitantes realizan trabajos de rescate con herramientas propias debido a la falta de maquinaria especializada. Además, se reportaron saqueos en al menos tres establecimientos comerciales ante la escasez de alimentos y productos básicos entre la población afectada.
En Caracas, la emergencia se concentra en hospitales donde personal médico mantiene registros de personas heridas y fallecidas, principalmente con lesiones relacionadas con traumatismos craneales y fracturas en extremidades.
La tragedia generó una respuesta internacional con el envío de equipos de rescate y asistencia humanitaria provenientes de países como México, Estados Unidos, España, Chile, Colombia, Suiza, Ecuador, Países Bajos y República Dominicana. México envió personal especializado, binomios caninos y ayuda humanitaria para apoyar en las labores de auxilio.
Mientras continúan las labores de rescate, la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), principal bloque opositor venezolano, señaló que el país enfrenta limitaciones en su capacidad de respuesta y pidió fortalecer la coordinación entre autoridades, organismos internacionales y grupos civiles.






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