Alrededor de 165 mil niñas, niños y adolescentes en México podrían ser hijas e hijos de personas desaparecidas, una población que permanece prácticamente invisibilizada debido a la falta de registros oficiales que permitan identificarla, conocer sus edades y determinar sus necesidades de atención.
La estimación fue presentada en un encuentro sobre desapariciones en México a partir del informe “Hijas e hijos de personas desaparecidas en México. Estimación nacional, invisibilidad institucional y obligaciones urgentes”, elaborado por Tejiendo Redes Infancia América Latina y el Caribe e Infancia Latina. El documento parte de 103 mil 176 registros de personas de entre 15 y 49 años que permanecían desaparecidas o no localizadas en agosto de 2026 y, mediante una estimación exploratoria, calcula aproximadamente 165 mil posibles hijas e hijos vinculados con ese universo.
Los autores aclararon que la cifra no constituye un conteo oficial ni pretende sustituir un registro institucional, sino dimensionar la población afectada y evidenciar la ausencia de información que permita relacionar a las personas desaparecidas con sus familias. Entre las principales interrogantes se encuentran cuántas niñas, niños y adolescentes están afectados, qué edades tienen, cuáles son sus necesidades y qué servicios reciben.
En entrevista con Aristegui en Vivo, Olga Susana Méndez Arellano, presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nuevo León (CEDHNL), señaló que es necesario reconocer a las familias como víctimas indirectas y a niñas, niños y adolescentes como titulares de derechos. Explicó que se realizó una audiencia participativa para escuchar directamente a menores afectados por la desaparición de algún familiar y conocer cómo esta situación modifica su vida cotidiana, desempeño escolar y proyecto de vida.
Méndez Arellano advirtió que en algunos casos las familias optan por ocultar la desaparición para evitarles sufrimiento, aunque la falta de información también puede generar miedo, tristeza, cambios en su proyecto de vida y riesgo de abandonar la escuela. Por su parte, María Luisa Castellanos López, presidenta de Buscadoras de Nuevo León, señaló que la atención especializada para las infancias afectadas por desapariciones todavía es incipiente y que los impactos también alcanzan a hermanos, hermanas, sobrinos y nietos.
Castellanos López relató que algunas familias han identificado casos de niñas, niños y adolescentes que requieren atención psicológica y enfrentan situaciones como consumo de sustancias, autolesiones y bullying escolar. La activista busca desde 2011 a su esposo y a su cuñado, Nicolás y Reyes, sin que hasta ahora exista certeza sobre el lugar donde desaparecieron; el vehículo en el que viajaban fue localizado en Tamaulipas. Las participantes plantearon como tareas urgentes identificar a las infancias afectadas, conocer sus necesidades, garantizar atención integral y fortalecer su participación en las decisiones que les afectan, en el contexto del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que se conmemora el 30 de agosto.






Deja un comentario