Xcaret suspende la Travesía Sagrada Maya 2026 por proceso legal sobre uso de cultura indígena

El Grupo Xcaret anunció la suspensión de la edición 2026 de la Travesía Sagrada Maya, uno de los eventos culturales más emblemáticos de Quintana Roo, debido a un proceso legal relacionado con el uso de elementos del patrimonio cultural maya.

De acuerdo con la empresa, la decisión responde a un litigio iniciado desde 2021 por el uso de simbología y expresiones culturales indígenas, el cual ha escalado hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

La medida también se da en el contexto de resoluciones recientes que ordenan retirar elementos de la cultura maya de materiales publicitarios mientras se resuelve el fondo del caso.

Xcaret explicó que la suspensión es voluntaria y busca evitar que la realización del evento pueda interpretarse como un acto de confrontación con autoridades o comunidades indígenas, además de prevenir posibles divisiones sociales.

“La pausa se asume como un acto de cuidado hacia esta tradición y hacia las comunidades que la mantienen viva”, señaló la empresa, al reiterar que confían en que el diálogo institucional permita retomar la celebración en condiciones de legalidad y respeto.

Pese a la suspensión, el consorcio aclaró que sus parques, hoteles y demás actividades turísticas continúan operando con normalidad.

La Travesía Sagrada Maya se realizaba anualmente entre los puntos de Polé (actual Xcaret) y la isla de Cozumel, recreando el antiguo peregrinaje hacia el santuario de la diosa Ixchel. Desde su creación en 2007, el evento había reunido a cientos de participantes y visitantes, consolidándose como una referencia de turismo cultural en el Caribe mexicano.

Para la edición 2026, un total de 333 canoeros se encontraban en preparación física y espiritual para cruzar el canal de Cozumel. Según datos de los organizadores, por primera vez la mayoría de las personas participantes eran mujeres, lo que representaba un cambio significativo en la composición del grupo.

El impacto de la cancelación trasciende lo deportivo. Para las y los participantes, la travesía representaba un proceso formativo que incluía meses de entrenamiento, así como actividades de integración cultural. La suspensión deja en pausa este proceso y abre un debate sobre la relación entre patrimonio cultural y actividades comerciales en México.

Hasta el momento, no se ha definido si la cancelación será únicamente para este año o si se extenderá hasta que exista una resolución definitiva sobre el uso del patrimonio cultural indígena en este tipo de eventos.

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