Un hospital del norte de Gales en Reino Unido investiga un error médico catalogado como uno de los llamados “eventos que nunca deberían ocurrir”, luego de que un cirujano confundiera un tatuaje utilizado como referencia médica con la ubicación de un tumor y extirpara una parte sana del intestino de un paciente con cáncer.
El caso fue documentado por la Junta de Salud Universitaria de Betsi Cadwaladr, organismo que administra el Servicio Nacional de Salud (NHS) en esa región del Reino Unido. De acuerdo con el informe oficial, el paciente fue sometido a una hemicolectomía derecha asistida por laparoscopia como parte del tratamiento contra un cáncer intestinal.
Durante la intervención quirúrgica, el médico no logró localizar el tumor ni la marca colocada previamente para señalar su ubicación exacta. Según la investigación, encontró otro tatuaje visible en una zona distinta y asumió erróneamente que correspondía al sitio donde se encontraba la lesión cancerígena.
Como consecuencia, se realizó una hemicolectomía derecha, procedimiento que consiste en la extirpación de una parte del colon, retirándose tejido sano mientras el tumor permanecía en el organismo. La situación obligó a revisar los protocolos de identificación y localización utilizados antes de este tipo de cirugías.
La Junta de Salud incluyó este caso dentro de los diez “Never Events” o “eventos que nunca deberían ocurrir” registrados recientemente. Esta clasificación se utiliza en el sistema sanitario británico para identificar errores graves y prevenibles que no deberían producirse si se siguen correctamente los procedimientos establecidos.
Medios como BBC, Wales Online y North Wales Pioneer difundieron el caso, que ha generado debate internacional sobre la seguridad del paciente y la importancia de los mecanismos de verificación médica antes de una cirugía.





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