De acuerdo con cifras difundidas por la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR) México, el 29 % de las empresas familiares en México son dirigidas por mujeres; además, representamos el 40.9 % de la población ocupada y el 47.35 % de las MIPYMES de persona física tienen como propietaria a una mujer.
El liderazgo femenino se ha convertido en un factor clave para la transformación de nuestras comunidades, va más allá de la incorporación de más mujeres en espacios de decisión, también representa una evolución en las formas de liderazgo. Por ello, reducir la desigualdad de género y fomentar el liderazgo femenino empieza a formar parte de la agenda de la mayoría de las organizaciones empresariales.
No se trata únicamente de equidad y justicia, sino también de decisión estratégica. En un artículo de Forbes de 2022, se afirma que una mayor presencia de mujeres en posiciones de liderazgo podría aumentar hasta en un 15 % la rentabilidad de las empresas.
El Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. (IMCO), en alianza con el Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección (CIMAD) del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE), analizaron 182 empresas en México. Los resultados muestran que el nivel jerárquico y la participación de las mujeres son inversamente proporcionales.
El liderazgo femenino puede definirse como la participación activa de las mujeres en espacios de poder y toma de decisiones, donde dirigimos equipos de trabajo y tenemos la oportunidad de impulsar estrategias que impacten en nuestro entorno.
Sin embargo, para consolidarnos en estos espacios, el desarrollo de habilidades como el autoconocimiento y la autoconfianza, entendiendo nuestro propósito, fortalezas, valores y límites, resulta fundamental. La falta de confianza sigue frenando el ascenso, ya que muchas mujeres no postulan hasta sentirse 100 % seguras.
En este contexto, el liderazgo femenino consciente integra autenticidad e inteligencia emocional para gestionar conflictos y comunicar de forma efectiva. Según Daniel Goleman, la inteligencia emocional comprende el autoconocimiento, la autorregulación, la empatía y las habilidades sociales; competencias que fortalecen nuestro desempeño como mujeres líderes.
A nivel global, la participación plena de las mujeres y la igualdad también se han reconocido como ejes vitales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La meta 5.5 establece la necesidad de “asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles decisorios en la vida política, económica y pública para 2030”.
Cuando una mujer lidera, no avanza sola, abre camino.
Columna por:
Mtra. Adrienne Díaz Villanueva
Espacio Mujer





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