En un barrio de Estocolmo, una cafetería ha comenzado a llamar la atención no por su menú o diseño, sino por su forma de operación: está dirigida por una inteligencia artificial. Se trata de Andon Café, un proyecto impulsado por la empresa Andon Labs, donde una IA llamada “Mona” administra el negocio.
Aunque el lugar mantiene la apariencia de una cafetería moderna, con productos como tostadas de aguacate y café, la diferencia radica en su gestión. “Mona” fue programada para operar de manera autónoma y rentable, encargándose de tareas que normalmente corresponden a una persona responsable del establecimiento.
Entre sus funciones se encuentran la gestión financiera, la selección de proveedores, el diseño del menú y el control de inventarios. Además, la inteligencia artificial también realiza procesos de contratación: publica vacantes en plataformas como Indeed y LinkedIn, entrevista a las personas candidatas y toma decisiones finales.
Uno de los empleados, Kajetan Grzelczak, relató que inicialmente pensó que la oferta laboral era una broma, ya que fue publicada el 1 de abril. Sin embargo, tras una entrevista de aproximadamente 30 minutos con la IA, obtuvo el empleo.
El experimento ha mostrado resultados funcionales, aunque también ha presentado fallas. Una de las más visibles es el manejo de inventarios. Dentro del local existe un espacio identificado como “el muro de la vergüenza”, donde se acumulan productos comprados en exceso por la IA, como aceite de oliva, tomates en conserva, leche de coco y grandes cantidades de servilletas que no forman parte del menú.
De acuerdo con trabajadores del lugar, estas compras innecesarias evidencian limitaciones de la inteligencia artificial en tareas prácticas. Además, han señalado que el sistema envía mensajes a distintas horas del día, no siempre respeta tiempos de descanso y, en ocasiones, solicita recursos económicos para la operación del negocio.
El proyecto también ha abierto cuestionamientos sobre el entorno laboral. Hanna Petersson explicó que el objetivo del experimento es analizar estos escenarios antes de que se generalicen. “Queremos probarlo antes de que sea una realidad y ver qué cuestiones éticas surgen cuando una IA emplea a seres humanos”, indicó.
A pesar de los desafíos, la cafetería ha generado interés entre la clientela. En su primera semana de operación ha recibido entre 50 y 80 personas al día, muchas de ellas atraídas por la novedad. Dentro del establecimiento, una pantalla muestra en tiempo real las finanzas del negocio y permite a las personas interactuar con la IA para realizar pedidos.
Algunas visitantes, como la investigadora Urja Risal, consideran que este tipo de iniciativas permite observar de manera práctica el impacto de la inteligencia artificial en la vida cotidiana, en un contexto donde estas tecnologías han evolucionado hacia funciones más complejas.
El caso de Andon Café se enmarca en una tendencia global en la que sistemas de inteligencia artificial, como GPT-4 o Gemini, han pasado de ser herramientas de apoyo a participar en la toma de decisiones y ejecución de tareas en distintos sectores.
Este experimento funciona actualmente como un entorno de prueba para analizar el papel de la inteligencia artificial en la gestión empresarial y sus implicaciones en temas como empleo, regulación y derechos laborales, en un contexto donde su implementación continúa en expansión.






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