Chetumal cuenta hoy con una fotografía estadística valiosa para entender cómo vive la ciudadanía su entorno urbano y qué factores influyen en la percepción de seguridad. Los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, ENSU, correspondiente a marzo de 2026, permiten observar no solo los retos que enfrenta la capital de Quintana Roo, sino también las áreas donde existe mayor oportunidad para fortalecer la confianza ciudadana.
De acuerdo con el análisis elaborado a partir de datos del INEGI, el 66.4% de la población de Chetumal manifestó sentirse insegura en su ciudad durante marzo de 2026. En diciembre de 2022, la cifra era de 53.3%, lo que muestra un incremento de 13.1 puntos en tres años.
En el contexto regional, Chetumal se ubica por debajo de Cancún, que registró 74.9%, pero por encima del promedio nacional, que fue de 61.5%. Mérida, por su parte, reportó 33.7%, lo que muestra que en la región peninsular existen comportamientos distintos en materia de percepción ciudadana.
Uno de los datos más relevantes del estudio es que la seguridad no aparece como un fenómeno aislado. La ENSU muestra que la ciudadanía también relaciona su sensación de bienestar con el estado de la infraestructura urbana, los servicios públicos y la calidad del entorno cotidiano.
En Chetumal, las principales problemáticas identificadas por la población fueron los baches en calles, con 92.1%; hospitales saturados, con 82.4%; alumbrado público insuficiente, con 74.3%; coladeras tapadas, con 64.5%; fugas de agua potable, con 60.7%; y delincuencia, con 56.9%.
Este orden de prioridades resulta especialmente interesante: la ciudadanía coloca al frente temas urbanos muy concretos antes que la delincuencia. Esto permite abrir una conversación más amplia sobre la seguridad como una experiencia diaria, vinculada no solo a la presencia policial, sino también a calles transitables, servicios funcionales, iluminación, movilidad y espacios públicos cuidados.
Otro indicador que merece atención es la expectativa ciudadana. El 79.4% de los chetumaleños considera que la delincuencia seguirá igual o empeorará en los próximos 12 meses. Esta cifra refleja un ánimo social que debe leerse con responsabilidad, particularmente porque las expectativas también influyen en la manera en que la población interpreta los avances, los problemas y las acciones públicas.
La ENSU también reporta datos sobre confianza institucional. En Chetumal, el 24.6% de la población expresó mucha confianza en el gobierno municipal, mientras que el resto manifestó distintos niveles de reserva o desconfianza. Este dato, más que verse como una confrontación, puede entenderse como una oportunidad para fortalecer los mecanismos de cercanía, comunicación pública, rendición de cuentas y atención ciudadana.
La importancia de estos resultados está en que ofrecen una base objetiva para conversar sobre Chetumal. Ya no se trata únicamente de percepciones dispersas en redes sociales o de comentarios aislados, sino de indicadores que permiten observar tendencias, comparar contextos y entender qué temas pesan más en la vida cotidiana de la población.
En una ciudad capital como Chetumal, donde la identidad comunitaria, la vida de barrio y la relación con el espacio público siguen siendo elementos centrales, estos datos permiten mirar la seguridad desde una perspectiva más integral. La percepción ciudadana también se construye en la calle iluminada, en el bache reparado, en el reporte atendido, en el servicio que funciona y en la confianza que se genera con información clara.
El corte de marzo de 2026 deja sobre la mesa una conversación relevante para autoridades, ciudadanía, sectores productivos, colegios profesionales, universidades y organizaciones sociales:
**¿Qué nos está diciendo Chetumal cuando sus principales preocupaciones combinan seguridad, infraestructura urbana, servicios públicos y confianza?**






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