México atraviesa una reducción sostenida en la fecundidad y en el número de nacimientos registrados. De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la tasa global de fecundidad en el país fue de 1.60 hijos por mujer, por debajo de los 2.07 registrados en 2018. En Quintana Roo, el indicador fue todavía menor, con 1.50 hijos por mujer.
La tasa global de fecundidad es una medida demográfica que estima el número promedio de hijas e hijos que tendría una mujer a lo largo de su vida reproductiva, bajo las condiciones de fecundidad observadas en un periodo determinado. Por ello, la cifra no significa que cada mujer tenga exactamente ese número de hijos, sino que permite identificar tendencias en la dinámica poblacional.
Los registros de nacimientos también muestran una disminución. Según la Estadística de Nacimientos Registrados (ENR) del INEGI, en México se contabilizaron 1 millón 891 mil 388 nacimientos en 2022; la cifra bajó a 1 millón 820 mil 888 en 2023 y a 1 millón 672 mil 227 en 2024. Entre 2022 y 2024 se registraron 219 mil 161 nacimientos menos, una reducción aproximada de 11.6%.
En 2024, la tasa de nacimientos registrados por cada mil mujeres de 15 a 49 años se ubicó en 47.7, lo que representó una disminución de 4.5 puntos respecto a 2023. Estos datos se suman al descenso observado en la tasa global de fecundidad y muestran un cambio en el ritmo de crecimiento de la población mexicana.
Quintana Roo forma parte de esta tendencia. Con una tasa de 1.50 hijos por mujer, el estado se ubicó por debajo del promedio nacional de 1.60 registrado en la ENADID 2023. El comportamiento demográfico tiene implicaciones para la planeación de servicios públicos, ya que una menor cantidad de nacimientos y el envejecimiento gradual de la población pueden modificar las necesidades futuras en materia de educación, salud, cuidados y empleo.
Las cifras del INEGI muestran así una transformación en la estructura demográfica del país: México registra menos nacimientos y un menor número promedio de hijos por mujer que años atrás. El fenómeno no determina por sí mismo cómo serán las familias en el futuro, pero sí constituye un indicador relevante para anticipar los cambios en la composición de la población.





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