El domingo 7 de septiembre, el Vaticano canonizó a Carlo Acutis, un adolescente italiano fallecido en 2006 a los 15 años y conocido como el “geek de Dios”. Considerado pionero de la evangelización digital, se convierte en el primer santo católico que vivió en el siglo XXI, un modelo de fe juvenil que conecta espiritualidad con tecnología.

El curso de su vida fue breve pero intenso. Nacido en 1991 en Londres y criado en Italia, desde niño mostró una fe inquebrantable: asistía a misa a los siete años y se apasionó por los milagros eucarísticos. Usando sus conocimientos de informática, creó páginas web y una exposición internacional que documentaba más de un centenar de estos fenómenos. Su propósito: acercar la fe a sus contemporáneos en un lenguaje digital.
Acutis murió de una leucemia fulminante en 2006, pero su legado creció tras su beatificación en 2020. Dos milagros atribuidos a su intercesión, la curación de un niño en Brasil y la recuperación de una joven costarricense en coma, cimentaron el camino hacia su canonización. Su cuerpo, expuesto en Asís, atrae a miles de peregrinos cada año.

Para la Iglesia católica, su figura encarna la posibilidad de evangelizar en el “continente digital”. El papa Francisco lo presentó como ejemplo de creatividad y genialidad en un entorno que también conlleva riesgos como el aislamiento o el egocentrismo. “Carlo mostró que internet puede ser usado para el bien”, expresó el pontífice.
La canonización también tiene un fuerte componente simbólico: ofrece a la juventud un referente cercano, un santo con suéter, jeans y tenis, muy lejos de la iconografía medieval. En tiempos de redes sociales, su vida invita a reflexionar sobre cómo la fe puede dialogar con la modernidad sin perder profundidad.
Con Carlo Acutis, la Iglesia abre un nuevo capítulo: el de los santos digitales, figuras que buscan iluminar la vida de los creyentes en una era marcada por pantallas, algoritmos y comunidades virtuales.






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