Para muchos habitantes de Chetumal, la Bahía forma parte del paisaje cotidiano: el lugar para caminar, correr, contemplar un amanecer o simplemente sentarse frente al agua.
Pero detrás de esa imagen existe un ecosistema que cumple funciones ambientales y económicas para distintas comunidades del sur de Quintana Roo.
La Reserva Estatal Santuario del Manatí Bahía de Chetumal cumple este 2026 tres décadas desde su creación y actualmente atraviesa distintos procesos de actualización y participación para definir cómo conservar y aprovechar de manera sustentable este territorio.
Un ecosistema que también sostiene actividades económicas
La Bahía no solamente tiene importancia ambiental. En sus comunidades existen actividades vinculadas con la pesca y el turismo.
En mayo pasado, investigadores de el Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) sostuvieron un encuentro con pescadores de Chetumal y Calderitas para intercambiar información sobre especies como el macabí y la cherna, además de analizar los procesos hidrológicos y meteorológicos que influyen en la dinámica de la Bahía.
También se han realizado estudios sobre la jaiba azul, con participación de IBANQROO, SEDARPE, CONAPESCA, IMIPAS y la Cooperativa Turística-Pesquera Puerta Maya de Calderitas.
De acuerdo con IBANQROO, estos trabajos buscan generar información científica que permita avanzar hacia un aprovechamiento legal, ordenado y sustentable de esta especie. La autoridad señala además que actualmente la pesquería de jaiba azul en la región no cuenta con una regulación específica.
Esto coloca sobre la mesa una realidad: la conservación de la Bahía también está relacionada con el futuro de las personas que dependen de sus recursos.
Turismo: ¿puede crecer sin afectar el ecosistema?
Otro de los temas que se encuentran bajo análisis es el turismo.
Durante junio, IBANQROO realizó talleres de diagnóstico participativo con prestadores de servicios turísticos, cooperativas, representantes ejidales y grupos organizados de Chetumal, Calderitas, Laguna Guerrero y otras comunidades de la Reserva.
El objetivo es identificar oportunidades y amenazas y avanzar hacia actividades turísticas de bajo impacto, compatibles con la conservación de los ecosistemas.
Incluso se trabaja en un proceso relacionado con la posible declaratoria de la Bahía de Chetumal como Zona Rural con Potencial Turístico, además de la elaboración de herramientas y buenas prácticas para las actividades turísticas de la región.
La Bahía también forma parte de una conexión ecológica mayor
El pasado 21 de septiembre, IBANQROO, ECOSUR y pescadores de Xcalak participaron en el 16.º Ejercicio de Conectividad en el Arrecife Mesoamericano, realizado en la zona del Canal de Zaragoza, dentro de la Bahía de Chetumal.
De acuerdo con IBANQROO, el Santuario del Manatí Bahía de Chetumal es un sitio relevante para el reclutamiento de peces de importancia comercial, lo que refuerza la relación entre este ecosistema y las actividades pesqueras de la región.
Es decir, lo que ocurre en la Bahía no solamente tiene importancia para quienes viven frente a ella. También forma parte de procesos ecológicos más amplios relacionados con la conectividad del Arrecife Mesoamericano.
Una reserva que enfrenta nuevos retos
El manejo de la Reserva también enfrenta desafíos.
En mayo de este año, un incendio forestal denominado “JAS” afectó aproximadamente 366 hectáreas dentro del Santuario del Manatí, de acuerdo con el reporte de Protección Civil estatal. El incendio fue posteriormente liquidado y la zona quedó bajo seguimiento de las autoridades ambientales.
Además, IBANQROO informó que se encuentra en desarrollo la actualización del Programa de Manejo de la Reserva, instrumento que establece las bases para atender las necesidades actuales del territorio y fortalecer las acciones de conservación, preservación y aprovechamiento sustentable.
Entonces, ¿qué significa la Bahía para Chetumal?
Los datos muestran que la Bahía puede verse desde distintas perspectivas.
Para una familia puede ser un espacio de recreación.
Para un pescador, puede representar una fuente de ingresos.
Para un prestador de servicios, una oportunidad turística.
Para investigadores y autoridades ambientales, un ecosistema que requiere conservación y monitoreo.
Y para Chetumal, también representa parte de su identidad y de la relación histórica de la ciudad con el agua.
El reto parece estar en una pregunta que seguirá cobrando importancia: ¿cómo aprovechar el potencial de la Bahía sin poner en riesgo el ecosistema que permite que todas estas actividades existan?




Deja un comentario