México enfrenta un panorama de bajo crecimiento económico para 2026, luego de que organismos internacionales y analistas privados redujeran sus proyecciones del Producto Interno Bruto (PIB) a un promedio de 1.2%, una cifra que contrasta con el rango de hasta 2.8% previsto por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Durante la última semana, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustó su estimación de crecimiento para México de 1.6% a 1.2%, mientras que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) la redujo a 0.8%, una de las más bajas entre los países miembros. A estos pronósticos se suman las previsiones del Banco Mundial y de especialistas consultados por Citi, quienes ubican el crecimiento esperado entre 0.5% y 1.5%.
El análisis también advierte que el ingreso promedio por habitante continúa sin recuperarse. De acuerdo con datos presentados por el exsecretario de Hacienda, Pedro Aspe, el PIB per cápita de México en 2025 fue de 192 mil 121 pesos, por debajo de los 193 mil 997 pesos registrados en 2018 en términos reales, lo que refleja una pérdida en el poder económico promedio de la población.
Entre los factores que explican este desempeño se encuentran la reducción de la inversión pública, el incremento del gasto corriente y los apoyos financieros destinados a Petróleos Mexicanos (Pemex), mientras la inversión física federal cayó 28% entre 2024 y 2025. A ello se suma una deuda pública cercana al 60% del PIB y una disminución sostenida de la inversión privada y la productividad.
Especialistas coinciden en que México mantiene ventajas competitivas, como su ubicación geográfica, el fenómeno de la relocalización de empresas (nearshoring), una sólida industria manufacturera y el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Sin embargo, advierten que para traducir esas condiciones en crecimiento será necesario fortalecer la inversión, la certeza jurídica, la infraestructura y el uso eficiente del gasto público.






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