Miles de personas ingresaron de manera irregular a la ciudad autónoma de Ceuta durante una nueva crisis migratoria registrada el jueves, en un episodio que recuerda a lo ocurrido en mayo de 2021. De acuerdo con estimaciones de agentes desplegados en la zona, más de 20 mil migrantes, en su mayoría jóvenes marroquíes, pero también familias, menores de edad y personas adultas mayores, cruzaron la frontera por mar y por el espigón que separa Marruecos de España. La emergencia dejó al menos 24 personas fallecidas, entre víctimas por ahogamiento y aplastamiento.
El flujo masivo comenzó desde tempranas horas en la playa de Castillejos, del lado marroquí, y se extendió hasta la playa del Tarajal, ya en territorio español. Conforme avanzó la jornada, el acceso dejó de realizarse únicamente a nado y cientos de personas lograron ingresar caminando por las rocas que bordean la valla fronteriza. Autoridades españolas no han confirmado una cifra oficial de ingresos, aunque elementos de la Guardia Civil y sindicatos policiales estiman que el número superó ampliamente el registrado durante la crisis migratoria de 2021, cuando cerca de 14 mil personas cruzaron en cuatro días.
Especialistas y autoridades atribuyen esta nueva oleada migratoria a una combinación de factores políticos, sociales y económicos. Diversas fuentes de seguridad españolas sostienen que Marruecos relajó los controles fronterizos y permitió la concentración de miles de personas cerca de la frontera, situación que consideran determinante para el ingreso masivo. Esta interpretación se suma a las tensiones diplomáticas que históricamente han existido entre ambos países, donde el control migratorio ha sido un tema recurrente en la relación bilateral.
La respuesta del Gobierno español fue escalonada. Durante las primeras horas, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, solicitó el despliegue del Ejército para contener la situación. Horas más tarde, el Gobierno de España anunció el envío de refuerzos de la Guardia Civil, unidades especializadas, buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) y el buque Duque de Ahumada, además del apoyo militar para fortalecer la vigilancia en la frontera. Paralelamente, la agencia europea Frontex ofreció colaboración para reforzar el control fronterizo.
La crisis también generó reacciones internacionales. Italia planteó revisar los mecanismos de libre circulación dentro de Europa, mientras que Estados Unidos cuestionó la política migratoria del Gobierno español. En tanto, las autoridades marroquíes comenzaron a reforzar los controles horas después mediante el uso de gases lacrimógenos y cañones de agua para contener nuevas salidas. La situación mantiene bajo presión a Ceuta, uno de los principales puntos de ingreso de migrantes hacia la Unión Europea, mientras ambos gobiernos enfrentan el reto de atender una crisis humanitaria y de seguridad con profundas implicaciones diplomáticas.





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