Lo fundamental en el paciente diabético es mantener los niveles sanguíneos de glucosa (azúcar) dentro del rango de lo normal; para lograr lo anterior, la actitud del paciente ante su padecimiento es determinante.
Hoy quiero compartir con ustedes mi experiencia médica ante las diferentes reacciones y decisiones cuando le diagnosticamos diabetes a nuestros pacientes. Más que mencionar signos, síntomas, estadísticas y tratamientos, les dejo mi experiencia de cómo he vivido las reacciones de los pacientes cuando les corroboramos el diagnóstico de diabetes y, finalmente, tanto la aceptación o no de la enfermedad, así como nuestras decisiones ante este padecimiento, determinarán nuestra calidad de vida y el gozo de la misma en el presente o el futuro.
El hecho de que el paciente acepte y asuma el diagnóstico de diabetes determinará tanto su calidad de vida como el disfrutar de la misma. El paciente que se resiste a aceptar su padecimiento mantendrá oscilaciones fuera del rango de lo normal en sus niveles de glucosa en sangre durante buena parte de su vida, y son esas oscilaciones anormales las que inician el daño a todo el sistema cardiovascular de una manera tan lenta que los pacientes no perciben ningún malestar. He ahí el engaño del padecimiento. Por el contrario, los pacientes que aceptan y asumen su padecimiento son los que más se beneficiarán en el presente y futuro de la calidad de vida y el gozo de la salud. Es un hecho que los y las pacientes con diabetes deben cambiar primero su estilo de vida y, segundo, seguir disciplinadamente su tratamiento. Quienes asumen responsablemente la diabetes tienen garantizada la misma expectativa de vida que quien no tiene diabetes, así como la ausencia de afectaciones vinculadas a la diabetes (neuropatía, insuficiencia renal, padecimientos cardiovasculares, posibles cegueras o accidentes, etc.).
Miren ustedes, lo primero, luego de asumir que tenemos diabetes, es cambiar nuestros hábitos de alimentación. Eventualmente vinculamos esto a sufrimiento o dejar de comer lo que nos gusta. Evidentemente, habrá que modificar tanto lo que habitualmente comemos como integrar a nuestra alimentación diaria grupos de alimentos que habitualmente no comemos o lo hacemos excepcionalmente, como frutas, legumbres, hortalizas, etc., y tomar agua como líquido indispensable en nuestro día a día.
En segundo lugar, tener actividad física diaria y, preferentemente, una rutina de ejercicios diarios. Créanme que esto les ayudará tanto a su salud física como mental, mejorará su calidad de vida y también les hará sentirse más felices (recordar que el ejercicio estimula la producción de endorfinas y otras sustancias que aumentan el bienestar físico y mental).
Finalmente, disciplina en su tratamiento. Lo fundamental es tener sus niveles de glucosa siempre en los límites de la normalidad. No basta con estar un día controlado y otro no; las oscilaciones quizá sean lo que más daño causa. Me refiero, por ejemplo, a tener un día 90 y otro 145.
Con estos cambios tienen ustedes garantizadas tanto la calidad de vida como una vida plena en todos los aspectos y evitar enfermedades relacionadas con controles inadecuados de la diabetes.
Columna por
Dr. Manuel Aguilar O.
Salud | Calidad de Vida





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